Correspondencia con Marlene Grinberg
acerca del cine

Buenos Aires, 1 de agosto de 2026
Hola Marlene, ¿cómo estás?
Cuando el frío envolvía a Buenos Aires y el plan de ir a una sala de cine prometía algo de calor, fui al Centro Cultural Borges a ver tu ópera prima, Tres tiempos. Al salir, caminé por la calle Florida, deslumbrada por sus edificios históricos y disímiles. Creo que no valoramos la belleza arquitectónica de Buenos Aires. ¿Por qué hablo en plural? Quizá porque ese pensamiento es mío y no es mío.
Entre paso y paso la película me seguía interrogando. Pensaba que sus imágenes fragmentarias permiten que cada quien componga esa historia.
Son mis ideas. Ahora quiero escuchar las tuyas.
¿Cómo dialogan, para vos, el cine y la escritura? ¿Qué puede hacer una imagen que no puede hacer una palabra y viceversa? Siempre recuerdo esta idea de Deleuze: el cine es una manera de crear conceptos a través de imágenes y signos.
¿Qué es el cine? ¿Qué puede llegar a ser?
Tres tiempos retrata la convivencia de tres generaciones de mujeres: una abuela, una madre, una hija. El título remite a una estructura musical. 1, 2, 3. Ahí se compone el ritmo. Para que haya un compás tiene que haber una separación, una diferencia de lugares. Sin embargo, esas diferencias parecen volverse porosas. La hija, por momentos, materna a la madre, la madre se convierte en hija y la abuela se transforma en madre de la nieta. La madre opera como separador frente a la abuela que asfixia a su nieta. La danza, tan presente a lo largo de todo el film, parece construir un lenguaje allí donde las palabras no alcanzan.
Sigo caminando mientras escucho los susurros de mis ideas. Pero es en compás que se dialoga. No en soledad.
Mi última pregunta: ¿Qué lugar ocupa el cuerpo en tu manera de narrar?
Un abrazo.
Fiorella
Buenos Aires, 15 de agosto de 2026
Hola Fiore, primero gracias por tus palabras. Acá voy.
Para mí el cine y la escritura son dos caras de la misma moneda. Son dos cosas distintas porque una usa palabras, la otra imágenes y sonidos. Y a la vez son lo mismo porque ambas son maneras que encuentro para expresarme. Me gusta escribir y filmar, filmar y escribir. Y de alguna manera la literatura también trabaja con imágenes y sonidos, y el cine también trabaja con palabras. Conceptualizar y pensar siempre es un laberinto, un rulo enrulado.
Creo que la gran potencia del cine está en su manejo del tiempo, en cómo en la duración de la escena se tramita algo que se escapa y es imposible definirlo. Como algo sagrado. Algo parecido a una cierta eternidad.
La literatura y las artes de la escritura tienen el poder de meterse dentro del alma humana, de hacer introspección. Incluso en las descripciones, siempre se cuela una voz. En la literatura está siempre la distancia del que narra. Si bien en el cine está la cámara, el efecto es distinto. Esa subjetividad que además se vuelve a dar en el propio acto de la lectura, es única y propia de la literatura.
El cine para mí es muchas cosas, voy a intentar nombrar algunas. Es un arte colectivo, es la posibilidad de conocer un montón de gente y trabajar en grupo al servicio de ideas. Eso es maravilloso. Cuando estás en rodaje y suena la claqueta y todos hacemos silencio, esa vivencia… También el cine es como estar soñando. Es ver proyectadas las imágenes, sonidos y proyectarse una también en esa pantalla. El cine es muchísima dedicación, hacer una película lleva años. El cine es sensación, es emoción, es historia, es ensayo, es ficción, es documental, es experimental, el cine es entretenimiento, el cine es pensamiento, el cine es político, el cine es poético. El cine es una manera de entender, mirar, sentir el mundo.
Y el cine también es cuerpo. Son los cuerpos en movimiento filmando, actuando, escribiendo, iluminando, grabando sonido, armando la escenografía, montando. Y una vez filmada, las imágenes y sonidos son esos cuerpos en escena. Creo que es fundamental trabajar con los cuerpos de los actores porque son la materia viva, lo que se mueve, lo que siente, lo que expresa. En esos movimientos y sentires de esos cuerpos se va tejiendo la película. Así lo trabajé con el elenco en “Tres tiempos” donde, además, la danza tiene un lugar central. La danza entendida como movimiento. Lo que busco es que cada actor, actriz encuentre el cuerpo del personaje, el resto viene solo.
Y cuando se vuelven imagen y sonido, aparece el tiempo de esos cuerpos. El cine es puro tiempo. Se me viene la frase de Clarice Lispector “Y fue tan cuerpo que fue puro espíritu.”
Gracias
Un abrazo.
Marlene




